El ciudadano comunitario

Entre los objetivos del Tratado de la Unión Europea (U.E.), el famoso Tratado de Maastricht del 7 de febrero de 1992, está el de reforzar los vínculos de solidaridad entre los Estados Miembros.

Los Estados miembros de la U.E. son actualmente 15:

- Bélgica (Estado fundador en 1957);

- Francia (Estado fundador en 1957);

- Alemania (Estado fundador en 1957);

- Italia (Estado fundador en 1957);

- Luxemburgo (Estado fundador en 1957);

- Holanda (Estado fundador en 1957);

- Dinamarca (adhesión en 1973);

- Gran Bretaña (adhesión en 1973);

- Irlanda (adhesión en 1973);

- Grecia (adhesión en 1981);

- Portugal (adhesión en 1986);

- España (adhesión en 1986);

- Austria (adhesión en 1995);

- Finlandia (adhesión en 1995);

- Suecia (adhesión en 1995).

Actualmente, se está llevando a cabo la Convención para el futuro de Europa, cuyo objetivo es diseñar el proyecto de un nuevo tratado comunitario que regulará la vida de la U.E. extendida a 25 miembros.

A partir del 1° de mayo de 2004, 10 nuevos Estados forman parte de la U.E.: Chipre, Estonia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, República Checa, República Eslovaca, Eslovenia y Hungría.

Los Tratados de Roma de 1957, constitutivos de la C.E.E. tenían una orientación, principalmente, económica. Los seis Estados fundadores, entre ellos Italia, partieron de la idea de realizar una integración entre los Estados europeos, iniciando desde el ámbito económico.

La integración económica no era sin embargo suficiente, para favorecer por si sola, una unión cada vez mayor entre los Estados miembros de la C.E.E. En 1992, decidieron, en Maastricht, realizar un salto de calidad en sus relaciones de cooperación, pasando de una “Comunidad” a una “Unión”.

La U.E. representa el inicio de la cooperación entre los mismos Estados miembros de la C.E.E. en nuevos sectores, entre los cuales la política externa y la cooperación en materia judicial.

Los Estados miembros, con la intención de reforzar y estrechar sus relaciones, además de identificar nuevas áreas de cooperación, instituyeron la ciudadanía de la Unión.

Sustancialmente, quien es ciudadano de un Estado miembro es, en consecuencia, también ciudadano de la U.E. El ciudadano italiano es también ciudadano de la U.E. La ciudadanía de la Unión empareja la ciudadanía de los Estados miembros de la misma Unión, tanto es así, que el Tratado de Maastricht reconoce que la ciudadanía de un Estado miembro es el principio de la ciudadanía del la U.E.

Esta ciudadanía, que se agrega sin sustituir la ciudadanía de los Estados miembros, atribuye una serie de derechos a los ciudadanos comunitarios.