El concepto de ciudadania

El término ciudadano indicaba antiguamente al habitante de la cividas, de la ciudad - Estado.

Actualmente, en la época de los Estados nacionales, la ciudadanía indica el vínculo que existe entre una persona y un determinado Estado, vínculo que se designa con la expresión: estado de ciudadanía o, en latín, status cividatis.

La condición de ciudadano sirve para obtener, si uno se encuentra en el extranjero, la protección de las autoridades diplomáticas o consulares de su País y es el origen de una serie de derechos y obligaciones.

En algunos Estados, la ciudadanía es una condición indispensable, también para el ejercicio de los derechos civiles. En Italia, los derechos civiles, salvo algunas limitadas excepciones como el derecho a la libertad de asociación y reunión, son reconocidos a ciudadanos y extranjeros.

Desde el momento que la ciudadanía es el origen de los derechos políticos y a menudo también de los derechos civiles, es importante saber como se adquiere.

La ciudadanía puede ser original, adquirida desde el momento del nacimiento, o puede ser derivada, o sea que se adquiere posteriormente al nacimiento, en base a un factor particular, como puede ser, por ejemplo, el matrimonio con un extranjero.

En el primer caso, los Estados pueden utilizar el criterio del ius sanguinis o el del ius soli.

En el segundo, la ciudadanía se adquiere principalmente por naturalización, la cual puede ser, a su vez, voluntaria si deriva de la elección de la persona o automática, cuando la concede un Estado a una persona que ya posee otra ciudadanía, al verificarse un hecho previsto por la ley.