La atribución de la Ciudadania

La ciudadanía puede ser original o derivada. En el primer caso, la ciudadanía se transmite; en el segundo, se adquiere.

En esta última hipótesis, la ciudadanía se asigna a un individuo en base a su voluntad, siempre que se cumplan las condiciones previstas por la ley, como en el caso de la naturalización.

Con la adquisición, la nueva ciudadanía se sustituye o se agrega a la precedente y se puede también poner fin a una situación de apolidia. La apolidia es la condición por la cual una persona se encuentra privada de una ciudadanía, porque su Estado de origen, por determinadas razones, lo ha privado de la misma.

1) En Italia, está regulada por la Ley n° 91, del 5 de febrero de 1992, “Nuevas normas sobre la ciudadanía”, del D.P.R. n° 572, del 12 de octubre de 1993, “Reglamento de ejecución de la Ley n° 91, del 5 de febrero de 1992, referente a las nuevas normas sobre la ciudadanía” y el D.P.R. n° 362, del 18 de abril de 1994, “Reglamento referente a la disciplina de los procedimientos de adquisición de la ciudadanía italiana”

2) En particular, se indican la “Convención sobre casos de ciudadanía plural”, firmada en

Estrasburgo el 6 de mayo de 1963 y la “Convención concerniente al intercambio de informaciones en materia de adquisición de la ciudadanía, firmada en París el 10 de septiembre de 1964.

En el caso de la atribución, en cambio, un individuo “nace” ciudadano de un Estado. La ley nacional es la que determina el hecho, en general el nacimiento, en consecuencia del cual una persona nace ciudadana y establece los criterios para la atribución de la ciudadanía a título original, que pueden entonces ser distintos según la legislación de cada Estado.

A este fin, la ley nacional puede utilizar tres criterios:

a) el ius sanguinis;

b) el ius soli;

c) una combinación de ambos criterios.

A) EL CRITERIO DEL IUS SANGUINIS

Si la legislación de un Estado adopta el criterio del ius sanguinis, la ciudadanía de los padres se transmite automáticamente al hijo, a partir del momento del nacimiento, aun si éste sucede fuera de los límites del Estado.

La ley italiana, al atribuir la ciudadanía, sigue el principio del ius sanguinis

En consecuencia, es ciudadano italiano quien nace de padres italianos aunque su nacimiento suceda fuera del territorio italiano, por ejemplo en Argentina.

La ciudadanía italiana se transmite iure sanguinis, sea por vía paterna que materna, desde el momento que, respecto al pasado, no existen más diferencias entre hombres y mujeres en la transmisión de la ciudadanía a los hijos.

El nacimiento no es si embargo suficiente para determinar la atribución de la ciudadanía italiana, siendo necesario que el progenitor reconozca al hijo.

Para la atribución iure sanguinis de la ciudadanía italiana son entonces necesarios dos elementos:

1) El nacimiento de parte de un progenitor, padre o madre, que posea la ciudadanía italiana;

2) El reconocimiento de paternidad o maternidad junto a la declaración de nacimiento, declaración ésta que debe ser presentada dentro de los diez días del nacimiento

Si una persona es hija de ciudadanos italianos, pero no es declarada ante el registro civil, la atribución de la ciudadanía no puede tener lugar.

Si el reconocimiento de paternidad o maternidad sucede después del nacimiento, aún basado en una sentencia judicial, la ciudadanía italiana se adquiere con efectos a partir del momento del nacimiento.

B) EL CRITERIO DEL IUS SOLI

En base al principio del ius soli, la ciudadanía se atribuye a todas las personas que nacen en el territorio del Estado, cualquiera sea la ciudadanía de sus progenitores.

El ius soli es el criterio generalmente usado por los Estados objeto de fuertes flujos inmigratorios

Se trata del principio utilizado en muchos Países latinoamericanos para integrar a los hijos de los inmigrantes, a sus comunidades nacionales.

La ley argentina prevé, por ejemplo, que son ciudadanos argentinos todas las personas nacidas en el territorio de la República Argentina, independientemente de la ciudadanía de sus padres

El hijo de dos ciudadanos italianos, nacido en Buenos Aires es, por lo tanto, ciudadano argentino.

C) EL CRITERIO MIXTO

La legislación de un Estado, al elegir un criterio en base al cual atribuir la ciudadanía, no necesariamente debe adoptar uno solo de los dos principios mencionados hasta ahora.

Es también posible que se utilicen ambos criterios, el ius sanguinis y el ius soli, dando preferencia a veces a uno y a veces al otro.

La ley italiana, por ejemplo, da preferencia al criterio del ius sanguinis, pero prevé también la hipótesis de reconocimiento de la ciudadanía en base al principio del ius soli.

La ciudadanía italiana, de hecho, se adquiere iure soli en las hipótesis de:

- hijo nacido en Italia de padres desconocidos o apátridas;

- hijo nacido en Italia de padres extranjeros, el cual, según la ley del Estado al que pertenecen los padres, no adquiera su ciudadanía;

- hijo de desconocidos encontrado en el territorio de la República, si no se prueba la posesión de otra ciudadanía

La ley argentina en cambio, da preferencia al principio del ius soli, pero no excluye la aplicación del criterio del ius sanguinis.

Los hijos de ciudadanos argentinos nacidos en el exterior, pueden optar por la ciudadanía del país de origen, esto es, por la ciudadanía argentina